Salud Sexual Masculina

Las disfunciones sexuales son usuales en la gente adultas y afectan con seriedad la calidad de vida de hombres y mujeres. Los estudios de prevalencia reflejan que hay por lo menos un género de disfunción sexual en el 40% al 50% de las mujeres. En la situacion de los hombres, la prevalencia de la disfunción eréctil incrementa con la edad llegando al 50% en esos que están en la franja de los 40 a los setenta años.

 

En las tácticas precautorias en salud sexual, pensamos que el ejercicio es una intervención de bajo valor y bajo peligro que tiene un efecto asegurador contra la disfunción eréctil en los hombres. El ejercicio cardiovascular optimización los síntomas en pacientes que sufren disfunción eréctil, y además de esto resguarda contra la aparición de esta patología en la población general. Asimismo disminuye el peligro de patologías cardiometabólicas, que se conoce que están socias con la disfunción eréctil y la disfunción sexual femenina. 

 

 
La prueba de una mejor contestación sexual en las mujeres que hacen ejercicio no es tan robusta, no obstante están descubrimientos preliminares de mejora en la función sexual autoinformada en las mujeres obesas, perimenopáusicas y posmenopáusicas.

 

Por otra parte se conoce poco en relación al tipo, intensidad y continuidad de ejercicio preciso para conseguir un beneficio en la sexualidad de hombres y mujeres. Conque relevamos la prueba de hoy sobre el tema y estamos con un producto anunciado en el Journal of Sexual Medicine del 2019 que se titula El ejercicio optimización la función sexual autoinformada entre mayores físicamente activos. 

 

El propósito del estudio fue saber si los escenarios mucho más altos de exposición a tres ocupaciones de ejercicio cardiovascular (natación, ciclismo y carrera) se asocian con una disminución de la disfunción sexual en hombres y mujeres. 

 

El equipo de estudiosos reclutó a corredores, corredores y bañistas en los USA, Canadá, Enorme Bretaña, Australia y Novedosa Zelanda que estaban prestos a llenar una encuesta anónima on-line. La población de estudio estuvo compuesta por mayores físicamente activos que efectuaban actividad física de forma recreativa y en ciertos casos se entrenaban para disputas. Se clasificaron en 4 conjuntos: solo caminar en bicicleta, solo correr, solo nadar y múltiples géneros de ejercicio.

 

A los hombres se les aplicó el Inventario de Salud Sexual para Hombres y a las mujeres el Inventario de Función Sexual Femenina. Se midió el gasto energético de ejercicio semanal preguntando el tiempo promedio, la distancia y la agilidad que se completaban en el día. Se estimó la unidad de medida del índice metabólico (MET) y se estratificó a hombres y a mujeres separadamente en sextiles de escenarios crecientes de horas MET por semana.

 

Este enorme estudio transversal internacional de la función sexual en mayores físicamente activos revela múltiples desenlaces definitivos que enumeramos ahora. 

 

Primero, en la exhibe masculina se aprecia que los hombres que hacen mucho más ejercicio tienen inferiores posibilidades de sufrir disfunción eréctil.

 

Segundo, el estudio halló una asociación entre escenarios mucho más altos de ejercicio y inferiores posibilidades de disfunción sexual femenina, insatisfacción con el orgasmo y inconvenientes de excitación en mujeres. Desde estos descubrimientos, acrecentar la actividad física regular semeja bueno para la población general femenina, y no únicamente para las mujeres obesas, perimenopáusicas y posmenopáusicas.

 

Tercero, ninguna actividad física particularmente semeja mucho más ventajosa en comparación con las otras. Es más esencial la regularidad y la intensidad del ejercicio cardiovascular.

 

Se piensa que la asociación entre el ejercicio y la función eréctil en los hombres hay que a la optimización de la irrigación sanguínea del pene. En la situacion de las mujeres, si bien sus órganos sexuales no cambian desde el estado flácido a la rigidez completa, tanto el clítoris como los labios inferiores experimentan una tumescencia en la excitación gracias a la vasocongestión que asimismo es esencial para la función orgásmica. 

 

También la actividad física se asocia con la prevención principal de patologías cardiovasculares, diabetes, hipertensión, dislipidemia, obesidad, depresión e inclusive osteoporosis. Varios estudios en hombres proponen que hay una correlación entre una aceptable salud cardiometabólica y una mejor función eréctil, por ende el ejercicio puede prosperar la función sexual en los hombres sencillamente reduciendo la predominación de esas comorbilidades médicas. Si bien la prueba que relaciona la salud cardiometabólica y la función sexual es menos sólida para las mujeres, nuevos análisis proponen que estas comorbilidades tienen un efecto mucho más suave pero aún nocivo sobre el desempeño sexual femenino.

 

Al final, son muy conocidos las ventajas sicológicos del ejercicio, introduciendo una mejor imagen corporal y autovaloración. 

 

Como conclusión, teniendo en cuenta el efecto asegurador y precautorio de disfunción sexual del ejercicio cardiovascular, promovemos a la gente sedentarias tal como a los pacientes en régimen sexológico a efectuar ejercicio de forma regular y estricta para prosperar su desempeño sexual. Aconsejamos además de esto que el ejercicio sea controlado por médicos y deportólogos, ajustándolo a cada organismo particularmente y a su estado de salud. En estudios futuros se va a deber valorar qué género de actividad física es mucho más eficaz para prosperar la función sexual tanto en hombres como en mujeres.  

 

Redactado para Boston Medical Group por Ezequiel López Peralta.
Sicólogo. Máster de Sexología Clínica y Terapia de Parejas.

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