Trastornos sexuales: ¿cuándo consultar?

Tabúes, las dificultades sexuales son más frecuentes de lo que uno podría imaginar. Según el Dr. Francesco Bianchi-Demicheli, jefe de la Consulta de Ginecología Psicosomática y Sexología de los Hospitales Universitarios de Ginebra, una de cada dos personas sufre de dificultades sexuales, y una de cada tres de un verdadero trastorno sexual. Afectan tanto a hombres como a mujeres, jóvenes y viejos.

¿Qué es un trastorno sexual? ¿Cuándo consultar y a quién acudir?

Respuestas del especialista, el Dr. Francesco Bianchi-Demicheli:

Cuando se tienen dificultades sexuales, ¿cuándo hay que buscar ayuda?

Cuando las dificultades sexuales causan una angustia importante a un individuo o una pareja, es mejor consultar a un especialista. Estos problemas no deben subestimarse porque pueden ir acompañados de grandes sufrimientos personales o maritales y afectar gravemente a la calidad de vida. Además, si el trastorno se repite, si es persistente y duradero, la ayuda de un especialista mejorará el bienestar.

¿A quién recurrir en caso de dificultades sexuales?

Si tiene dificultades sexuales, debe ponerse en contacto con su médico de cabecera, como su médico de familia, urólogo o ginecólogo. Sin embargo, no todos los médicos o psicólogos están capacitados o se sienten cómodos hablando de ello. Si no encuentra la capacidad de escucha que necesita, no se dé por vencido, pero consulte a un especialista reconocido y entrenado en sexología. Su médico puede darle la dirección de un especialista.

Sin embargo, es importante que consulte primero a un médico. La disfunción sexual puede, en algunos casos, ser un síntoma de una enfermedad orgánica. Por lo tanto, es esencial descartar cualquier problema de salud somática antes de tratar el trastorno sexual en sí, para evitar cualquier riesgo de salud y poder curar al paciente.

¿Qué es un «trastorno sexual»?

Hay tres categorías principales de trastornos sexuales, que pueden ser la causa de una consulta sexológica:

Disfunciones sexuales

La disfunción sexual es la causa más común de consulta. Entre ellas, cabe mencionar: la disminución del deseo en hombres o mujeres, la ausencia de orgasmo, la eyaculación precoz, el vaginismo, el dolor durante el coito llamado «dispareunia», etc.

Trastornos de la identidad sexual

El Trastorno de Identidad de Género se refiere a cuestiones relacionadas con la transexualidad o la dificultad de vivir la propia orientación sexual, independientemente de la orientación sexual.

Parafilias

El término «parafilia» se refiere a todo comportamiento sexual atípico (esté o no prohibido por la ley). Entre las (aproximadamente) doscientas parafilias descritas hasta la fecha se encuentran el voyeurismo, el exhibicionismo, el sadomasoquismo, la pedofilia, el fetichismo, las adicciones sexuales, etc.

En términos más generales, también se puede consultar a un especialista si uno se siente incómodo con algún aspecto de su vida sexual o tiene preguntas generales sobre la sexualidad, lo cual es una razón bastante frecuente para consultar a un especialista.

Además de los trastornos sexuales propiamente dichos, cabe señalar que las falsas creencias en sí mismas pueden tener un grave impacto en la sexualidad. Las sesiones de información del tipo «asesoramiento» o «coaching» son una oportunidad para cuestionar ideas preconcebidas que son fatales para la sexualidad y para recuperar la realización personal.

¿Debería ir solo o en pareja?

No hay reglas sobre este tema, cada uno hace lo que puede y lo que quiere. No obstante, si se trata de dificultades sexuales conyugales, el terapeuta puede pedir ver a la pareja al menos una vez durante la terapia.

¿Por qué consultar a un sexólogo?

La salud sexual es un derecho reconocido por la Organización Mundial de la Salud (OMS), que la define de la siguiente manera: «La salud sexual es un estado de bienestar físico, emocional, mental y social en relación con la sexualidad y no simplemente la ausencia de enfermedades, disfunciones o dolencias. Es una parte integral de la salud, el bienestar y la calidad de vida en general».

Por lo tanto, las dificultades sexuales pueden causar grandes sufrimientos, cuyas consecuencias no deben subestimarse. Pueden llevar a una pérdida de calidad de vida, e incluso a una sensación de profunda angustia en la pareja o la familia.

Además, algunos problemas sexuales pueden ser una expresión de una enfermedad somática que necesita ser diagnosticada y tratada.

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